Foro para Estudiantes
Comunidad de Estudiantes
PARA PARTICIPAR DEL FORO DEBES CREAR UNA CUENTACAPACITACIÓN GRATUITA EN EL ÁREA DE "CAPACITACIONES"

MUJER CONDENADA A CÁRCEL POR ATAQUE DE PERRO

  • ADMINISTRADOR
  • MODERADOR GLOBAL
  • USUARIOS VIP (NEGOCIOS)
  • Desconectado FUNDADOR

    • FUNDADOR
    • ADMINISTRADOR
    • Aprendiz
    • ******
      • Mensajes: 45
      • Karma: +65535/-0
      • Sexo:Masculino
    • Foro Para Estudiantes
      • Ver Perfil
       
    A quince años de prisión fue condenada una mujer porque su perro pitbull mató a la vecina. Ello sucedió en California, Estados Unidos.

    En los medios de comunicación, tal hecho se difundió como algo absolutamente fuera de lo común. No era para menos. Pocas veces (por no decir nunca) se ha visto una sanción tan drástica contra el dueño de un animal por los actos que este último realiza.

    Nosotros queremos colocar este sonado caso en la esfera de nuestra legislación. Si los hechos hubieran sucedido en el Perú ¿qué tipo de responsabilidad le correspondería a la dueña del animal? ¿Qué sanciones se podrían aplicar? ¿Acaso una sanción similar a la impuesta por los tribunales norteamericanos?
    Conforme a nuestro ordenamiento jurídico, el ataque de un animal puede generar tres tipos de responsabilidad: penal, civil y administrativa.

    ¿Una pena muy drástica?

    Desde el punto de vista penal, es claro que en este caso hubo delito de por medio, pues comete homicidio culposo quien deja abierta la puerta de su casa y permite salir a un animal peligroso que finalmente mata a alguien.

    La dueña era consciente de la peligrosidad del animal, pues es conocido lo violento que pueden ser los perros pitbull. No obstante, dicha mujer no tomó las medidas de seguridad pertinentes. En consecuencia, su grave negligencia fue causa del ataque y muerte producidos.

    Lo discutible está en la pena aplicada: quince años de privación de la libertad parecen excesivos. Sobre todo si la comparamos con nuestro Código Penal, que al homicidio culposo le impone una pena ¡no mayor de dos años! (en nuestro país, el delincuente ni siquiera va a la cárcel).

    Pensamos que los tribunales norteamericanos no fueron demasiado drásticos, aunque así lo parezca. En realidad, la marcada diferencia de penalidad con la legislación peruana radica en la escasa consideración que nuestro Código Penal le tiene a la vida humana, pues verdaderamente las penas por muerte no son altas.

    Ello se aprecia cuando delitos que tutelan bienes jurídicos menos importantes son sancionados por dicho Código con penas más graves. Así, por ejemplo, mientras un homicida puede ser condenado a seis años de privación de libertad (y salir en tres, con beneficios penitenciarios), el que "lava" unos cuantos dólares tiene que pasar el resto de sus días en la cárcel.

    El dolor y los gastos funerarios

    En materia civil la responsabilidad por los daños de los animales es objetiva. Quiere decir que al juez sólo le interesa determinar si el daño lo produjo el animal y quién es el dueño o custodio de éste. No importa si el dueño actuó sin dolo o culpa: igual debe indemnizar.

    ¿Qué daños debieron repararse en el caso analizado? Principalmente el daño moral, pero también algunos daños patrimoniales.

    El daño moral fue producto del sufrimiento de los familiares, la pena y dolor que sintieron por la pérdida. Como es lógico, tal daño no es susceptible de una medición precisa. Para fijarlo con exactitud, debe saberse cuánto vale para alguien la vida de una persona, algo absolutamente incalculable. Simplemente, queda a criterio del juez establecer una cuantía razonable (aunque, por lo general, se señalan montos irrisorios).

    No sucede lo mismo con los daños patrimoniales, más fáciles de fijar y que en este caso los constituyen los gastos médicos y funerarios, principalmente.

    ¿Qué pudo alegar la dueña del animal para liberarse de la responsabilidad civil?
    Solo la fractura del nexo causal. El Código Civil elimina la responsabilidad por los daños que producen los animales cuando concurre el hecho determinante de un tercero. Por ejemplo, si no fue la dueña quien dejó abierta la reja, sino un tercero que quiso dar un paseo con el perro.

    Hay quienes opinan que también cabe alegar la imprudencia de la víctima y el caso fortuito. Éstos no son supuestos de fractura del nexo causal en el caso específico de daños de animales, conforme al artículo 1979 del Código Civil. Empero, por interpretación sistemática, debe admitirse la aplicación de dichas causales, al estar contempladas en el régimen general de la responsabilidad objetiva.

    En el caso de lesiones graves, no hay responsabilidad si el perro actuó en defensa del dueño, de terceros o de la propiedad privada.

    Perros peligrosos

    Quien quiera poseer un american pitbull terrier ya no puede hacerlo libremente. La Ley N° 27596, que establece una serie de requisitos y obligaciones para ello. La restricción también abarca a los perros que resulten del cruce con la raza pitbull y a otras razas que en el futuro la ley considere peligrosas.

    Entre otros requisitos, los dueños de estos canes deben contar con una licencia. El control queda a cargo de las municipalidades. Éstas deben llevar un registro de los animales, con datos referidos a sus características físicas, la identidad del dueño o poseedor, los antecedentes veterinarios, entre otros. En tal registro debe inscribirse la venta, traspaso y demás actos que recaigan sobre el perro, además de su pérdida, robo o muerte.

    Un aspecto importante de la normatividad citada es el sistema de sanciones administrativas que establece en caso se incumpla alguna de las obligaciones impuestas a los dueños. Por ejemplo, llevar a uno de estos perros por la calle sin bozal o correa se sanciona con una UIT. Por su parte, quien organice una pelea callejera o adiestre a su perro para pelear o para acrecentar su agresividad, debe pagar dos UIT.

    Este último supuesto pudo aplicarse al caso en comentario. En el caso analizado, el can agresor recibió entrenamiento en defensa. Generalmente este tipo de entrenamientos permiten un mayor control sobre el animal, lo que atenúa la responsabilidad del dueño. Sin embargo, la finalidad de dicho entrenamiento también pudo ser volver más agresivo al perro. En ese caso, era posible imponer la multa referida, conforme a nuestra legislación.

    Finalmente, el perro del caso en comentario debe sufrir un destino trágico: ser sacrificado. A tenor de la Ley N° 27596, el can que produce lesiones graves o la muerte de alguien se le debe sacrificar, siguiendo el procedimiento detallado en dicha norma. El animal solo puede librarse de esta "pena de muerte" si se prueba que atacó en defensa de su dueño o poseedor, de terceros, de la propiedad privada, o en defensa propia (una suerte de "legítima defensa canina").